Una segunda ola de esperanza

John Montalvo Romero

Estas dos últimas semanas en Latinoamérica se ha vivido momentos trascendentales, nos referimos a lo acontecido en Bolivia y Chile, países que recuperan el protagonismo a un año de los conflictos internos que desconcertaron a más de uno.

En el caso de Bolivia aún se recuerda con indignación y nostalgia la crisis política que, posteriormente, desencadenó un golpe de Estado previamente calculado, una jugada antidemocrática que fue avalada por la OEA y por quienes se hacen del discurso de “libertad”. Esa imposición fascista por parte de la derecha boliviana, llena de rencores, venganza y fanatismo, no logró mayor éxito y solo demostró incapacidad que, indudablemente, aleccionó a aquellos ingenuos que asumieron que la alternancia en el gobierno es sinónimo de democracia. La estocada final -para demostrar que el destino de un país es guiado por los pueblos- fue la aplastante victoria del MAS, donde no hubo espacio para la discusión ni la mínima duda del triunfo.

No obstante, este resultado no peca de fortuito, sino que es producto de un proyecto que en un año supo articular las demandas de una población polarizada, un trabajo liderado por Luis Arce, un fiel acompañante del “milagro boliviano” y para muchos el articulador del mismo. También está la figura de Evo Morales, el líder natural de las reivindicaciones bolivianas, que desde el exterior supo aprovechar su notoriedad para exponer cualquier irregularidad, además de apoyar incondicionalmente a una ciudadanía reprimida.

Por otro lado, el vecino país del sur también hizo historia, “Chile despertó” fueron portadas de algunos medios de comunicación al saber que en el plebiscito la opción Apruebo era la ganadora con cerca del 80% de los votos. Una victoria que deja atrás una Constitución engendrada en una dictadura y que marca un precedente para poner en discusión la necesidad de cambios en la Carta Magna de un país, pues responde a la lógica de que, si las sociedades cambian, la Constitución también debería hacerlo. Y si bien es cierto que recién en el 2022 se podrá ver el resultado de esta victoria, el proceso como tal y las luchas que continúan, hacen notar que efectivamente se trata de una autentica

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