De la indignación a la acción

Kevin Helpy Montoya Cruces

Debemos mejorar para poder tener un mundo mejor. Estamos de acuerdo con la muy usada proposición, pero muy pocos son los que actúan en conformidad con lo que dicen. Nos es fácil observar diferentes acciones incorrectas y criticarlas, también nos es fácil opinar sobre problemas sociales e indignarnos con las grandes noticias de corrupción.

Si consultásemos a las demás personas sobre “¿cómo se sienten viviendo con el virus de la corrupción?” estoy seguro de que la mayoría optara por indignarse, señalaríamos todos esos problemas y pediríamos que se cambie; lo cual es necesario para poder tener una mejor sociedad. Porque aún parece que padecemos un Perú en estado de putrefacción, como dijo alguna vez el gran ácrata, Manuel Gonzales Prada (s/f.): En resumen, hoi el Perú es organismo enfermo: donde se aplica el dedo brota pus” (sic).

La pregunta es, si tenemos bastantes personas indignadas ¿por qué seguimos padeciendo de este problema? y, aún peor, ¿dónde está la gente honesta? o, en sentido trágico, ¿quién será capaz de hacer la re-evolución? Podría pensarse que solo vivimos indignados, opinando entre tazas de café o platicando estos problemas en el gran limbo de nuestra reflexividad, en nuestra torre de marfil, cómodos a los Hamlet, entre palabras, palabras y palabras.

Estamos de acuerdo en que es muy común que la mayoría de los políticos estén implicados en casos de corrupción, que lucren con el dinero del pueblo y se burlen impunemente en nuestras caras. Ese actuar tan cínico nos debería de aterrar, ponernos en estado de alerta y hacernos proseguir a la actividad práctica y reflexiva de no volver a elegir personas así, sin embargo, sucede todo lo contrario, vivimos en un estado de semi-letargo, un periodo de ensoñación en el cual solo queremos apartarnos de todo para lograr nuestro objetivo, o en el peor de los casos, olvidarnos de todo.

Tenemos que condenar toda actitud incorrecta, todo acto de corrupción nunca debe ser olvidado. porque es un atentado contra toda la ciudadanía.

Lastimosamente la prudencia del ser humano cada vez se ve más pisoteada; se ha perdido la vergüenza, a tal punto que somos insensibles frente a los actos que requieren un poco de amor, o de fijarnos en las pequeñas grandes acciones cotidianas, como mirar a las personas que trabajan todo el día para poder llevar alimentos a su hogar. Por eso al ponernos a pensar en todas esas personas que saquean las arcas del Estado, definitivamente de sólo recordarlo, cala en lo profundo del alma, por eso, cuando te preguntes ¿por qué hay tanta pobreza? Recuerda que hay personas que roban y acumulan riquezas, producto de su egocentrismo, ambición y frialdad.

A lo largo de la historia de la vida humana, existieron y existen muchos intelectuales que dedican gran parte de su tiempo a pensar los problemas sociales, proponiendo diferentes soluciones, desde cambios éticos y morales hasta cambios en el sistema social-político en el que se vive, pero ¿de que sirve un enunciado si no desgarra tu ser y conmueve tus entrañas?, es como si leyeras un poema y tu corazón no se acelere en cada verso, no se trata de interpretar el mundo, se trata de crear un verdadero impacto en la mente humana para poder transformar la realidad en la que se vive.

Cuando David Hume hablaba sobre las cualidades inmediatamente agradables a los demás (1751, p. 132), olvidó que no se trata de quedar bien con todos ni agradarles, porque si ese fuese el fin de la ética no podríamos criticar las malas acciones de los que van en contra de las normas y perjudican a los ciudadanos, se tiene que tomar posición, no es aceptable quedarse en el medio sonriendo a todos lados, tenemos que condenar toda actitud incorrecta, todo acto de corrupción nunca debe ser olvidado, porque es un atentado contra toda la ciudadanía.

En la actual sociedad peruana la mayoría de delincuentes se escuda en las normas y leyes obtenidas, aparentemente en las propias organizaciones encargadas de impartir justicia, podemos encontrar el virus de la corrupción en etapa avanzada; nos es muy difícil de entender como las pruebas del delito desaparecen y varios casos son archivados, parece como si todas las leyes fuesen tejidas de una manera tan sutil que solo los que poseen altos cargos públicos o tienen mucho dinero saben cómo evadirlas.

Como todo ser en estado de semi-letargo solo lo piensa, mas no puede despertar porque existe una droga muy fuerte en nuestro cuerpo llamada “complejo de inferioridad”, la que nos han hecho creer que no podemos, que esos problemas no nos competen, que no somos aptos para discutir o debatir estos temas, pero es totalmente falso, en nuestras manos y mentes está el paso a la transformación. Si ya estamos indignados es solo cuestión de tiempo para que se pase a la acción. Recuérdese la sentencia del poeta: hay hermanos muchísimo que hacer.

Bibliografía

Hume David (1751) Investigación sobre los principios de la moral, Espasa-Calpe, España.

Prada, M. (s/f.). “Propaganda i ataque”, en https://evergreen.loyola.edu/tward/www/gp/libros/paginas/pajinas12.html

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