El grito de Arequipa: en defensa de la calidad universitaria

Guillermo Sebastian Tapia Churata

Introducción

A pan y circo (Panem et circenses) es la manera en que nos gobiernan los dizque representantes del pueblo, porque en realidad representan a sus intereses. Ellos aprovechan eventos como los partidos de fútbol o desastres ecológicos para tapar sus fechorías. Y lo acaba de hacer. Han terminado por desarticular a la Súper Intendencia Nacional de Educación Superior (SUNEDU), el ente que tenía la tarea de asegurar que las instituciones universitarias formen profesionales competentes. Para hacerlo, aprovecharon los eventos deportivos recientes y, también, el desastre ecológico causado por Repsol. Ambos les sirvieron de cortina de humo.

Se podría decir que hemos perdido todos, pues ya no se apuesta por la formación integra, sino por el negocio educativo que estuvo destruyendo al país desde hace varios años, con instituciones de formación profesional que no pudieron ni siquiera cumplir la mitad de los requisitos de calidad.

Sócrates decía, según los diálogos de Platón, que era deber del Estado el preocuparse por la educación de los jóvenes, pero el Estado actual se preocupa por cosas materiales y destruye la educación. Es cierto que la educación universitaria no es perfecta en el Perú, pues años anteriores a la reforma se graduaban empleados instruidos y las instituciones funcionaban como fábricas de robots, que eran llamados “profesionales”, sin embargo, gracias a la reforma se empezó a corregir esto con la investigación e innovación universitaria, donde se alcanzó un nuevo sistema de ranking basado en la publicación de artículos en revistas indexadas y con tesis bien fundamentadas. Esto representa un retroceso a todo el progreso y esfuerzo que se ha logrado hasta hoy.

El papel de la Academia

Manzano (2011) nos dice que el papel de una institución universitaria es que “debe trabajar para crear conocimiento científico, para solucionar retos de competitividad, o para implicarse en acciones sociales y políticas” (p. 29). Y es que el papel de la universidad debe estar acorde a las necesidades de las sociedades, buscando innovar con ayuda de la investigación para la mejora de la calidad de vida, pues se formaron con la intención de discutir sobre los avances del conocimiento. Por eso se afirma lo siguiente:

La demanda creciente de tecnología por la sociedad, la necesidad de innovar de modo permanente para mantener el vigor del tejido empresarial y de la actividad económica y la importancia de la formación de capital humano muy cualificado exigida por la sociedad del conocimiento, requieren de la universidad el ejercicio de nuevas funciones y nuevos compromisos con la sociedad, que la convierten en motor del desarrollo y en agente especial de movilidad social (Fundación CYD, 2006).

El primero de febrero, en el Perú se desarticuló a la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) gracias al Congreso peruano que busca salvar a universidades no licenciadas para que estas sigan lucrando con la educación, formando de manera mediocre y sin fomentar una educación real y correcta.

Cada vez la sociedad tiene nuevas necesidades, no sólo materiales, sino que el propio hombre debe regular sus acciones y busca respuestas a preguntas que antes no existían. Es esa curiosidad lo que ha permitido que pueda conocer territorios como la superficie lunar y en un futuro la superficie de otros planetas (como ya sucede en Marte), de desarrollar tecnologías médicas y dar postulados éticos para la formulación de principios de justicia. Todo esto en pro de la sociedad y gracias a la investigación de las universidades que deben mantener y apoyar este sector.

El papel del Estado

El Estado es el ente regulador, que aprueba o desaprueba normas a través del parlamento. El papel del Estado es buscar el bien común de la sociedad, siguiendo una serie de principios aprobados por la Nación. Para que se de el bien común, el Estado debe satisfacer las necesidades de sus ciudadanos y de sí mismo, pero para ello necesita de la innovación y la educación, pues la primera sólo se da si la segunda cumple su función. Siguiendo esta lógica, es el Estado quien debe apoyar la educación para cumplir su función.

Con respecto a las empresas, estas demandan profesionales que sean capaces de construir soluciones y resolver problemas, además de innovar y favorecer a la empresa, pero ello no puede darse si no se apoya la educación desde el inicio.

El primero de febrero, en el Perú se desarticuló a la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) gracias al Congreso peruano que busca salvar a universidades no licenciadas para que estas sigan lucrando con la educación, formando de manera mediocre y sin fomentar una educación real y correcta. La SUNEDU, según el diario El Búho (2022), dio segundas oportunidades para las instituciones desaprobadas en calidad educativa, dio la oportunidad de que puedan subsanar sus errores y así poder volver al sistema universitario, pero muchas de ellas tenían demasiadas falencias para llegar a ser instituciones de categoría universitaria. Desde que se creó la SUNEDU y se dio la reforma universitaria, las investigaciones han crecido, llegando a contar con 14 mil publicaciones en el prestigioso repositorio Scopus, además de la asesoría técnica para las universidades nacionales en situación de riesgo de calidad. Frente a ello, la exprimera ministra del Perú, Mirtha Vásquez, declaró al diario mencionado que “como Estado tenemos el deber de cautelar la calidad educativa. En ese sentido, de ser aprobado, nos correspondería observarlo”. (El Búho 2022).

Con qué cara nos mostraremos a generaciones futuras al negarles una formación integra, si es el papel del Estado el de brindar una educación de calidad y que está referida en la propia Constitución peruana de 1993, aún vigente. En su artículo 14 detalla que: “La educación promueve el conocimiento, el aprendizaje y la práctica de las humanidades, la ciencia, la técnica, las artes, la educación física y el deporte. Prepara para la vida y el trabajo y fomenta la solidaridad. Es deber del Estado promover el desarrollo científico y tecnológico del país.”

Sin embargo, como todo Congreso corrupto e ineficaz, que no representa más que intereses personales, interpretan las normas a su modo y califican de terrorista a cualquiera que les de la contra, como a los 39 congresistas peruanos que defendieron la calidad educativa hasta el final.

Palabras finales

En conclusión, el papel del Estado, universidades y empresas, es defender la calidad educativa a través de la promoción de la investigación, especialmente hoy más que nunca, pues los países sudamericanos se ven amenazados por la creciente ola de intereses particulares dentro de los gobiernos. Estos intereses buscan aplicar la filosofía de Nerón: “panem et circenses”, para poder controlar a la población. Hoy más que nunca debe estar ese grito de lucha, ese grito que defiende a la razón contra un enemigo que subestima a los ciudadanos, un grito que debe trascender el paso del tiempo, un grito que deben ser ataques con palabras, pues frente a los ojos de la historia, las palabras son las que definen a los malos.

Referencias bibliográficas

Constitución Política del Perú [Const] Art. 14, 29 de diciembre de 1993.

Fundación CYD (2006). El Papel de la Universidad en España. Barómetro de la Situación. Madrid: Fundación Conocimiento y Desarrollo.

Manzano, V. (2011) El papel de la Universidad de ignorantes. Científica 12, 29-55

Valencia, M. (1 de Febrero de 2022). Congreso aprueba desarticulación de Sunedu que permitiría retorno de universidades no licenciadas. El buo. Recuperado de https://elbuho.pe/2022/02/congreso-desarticula-sunedu-que-permitiria-retorno-de-universidades-no-licenciadas/

Un comentario en «El grito de Arequipa: en defensa de la calidad universitaria»

  1. El negocio de la educación viene camuflada (como todo discurso populista) que es en beneficio del pueblo. Estos representantes del pueblo solo hacen énfasis que la educación no debe ser cara, que con una mensualidad baja se tendrán profesionales listos para competir en el mercado laboral, pero se olvidan que las Universidades que ellos «defienden» en favor del pueblo, muchas veces no tienen una infraestructura adecuada, muchas veces están siendo alquiladas en una casa o usan una fachada falsa, no tienen profesores que cumplan con criterios básicos de calidad para poder enseñar; ¡Y sí! comparto la opinión del autor de este artículo «panem et circenses» para el pueblo, decir que la derecha está en contra de la izquierda o viceversa, y olvidamos que el único camino para progresar es hacia adelante.

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