“La verdadera izquierda”, eterna polémica

En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos ven, pero pocos comprenden lo que ven”

Nicolas Maquiavelo

John M. Montalvo Romero

Durante los últimos sucesos registrados en la política peruana, algo que particularmente ha llamado la atención es la disputa entre las izquierdas de diversos sectores del país. Una disputa innecesaria pero que con el pasar del tiempo se endurece y corrompe los objetivos en común. Esto se evidencia con los dimes y diretes, especialmente, entre la mal llamada “izquierda radical” representada por Perú Libre y la izquierda “caviar” de Nuevo Perú, pegada más a Veronika Mendoza. Por tanto, desde este pequeño espacio intentaremos reflexionar sobre lo que viene ocurriendo.

Para empezar, estas diferencias que salen a flote no son de ahora, sino que conviene recordar las acusaciones de Vladimir Cerrón a Verónika Mendoza en las elecciones del 2016, cuando esta última brindó un apoyo público a Pedro Pablo Kuczynski. «Apoyo de Verónika Mendoza a Kuczynski es interesado y se veía venir”, mencionaba el líder del entonces partido político Perú Libertario. “Es obvio que tiene que ponerse acorde a la postura norteamericana y a estos grupos de poder y el Frente Amplio nunca deslindó con la política”, agregaría Vladimir Cerrón en su crítica. Es así como el debate en torno a la existencia de una verdadera izquierda empezaba a retumbar nuevamente.

Con el pasar del tiempo la controversia sobre una izquierda puritana continuaría con la renuncia de las excongresistas Marisa Glave e Indira Huilca a Nuevo Perú justificada por los acercamientos de su partido al grupo de Cerrón. «Creo que hay posturas claramente diferentes y que lo que me toca ahora es trabajar desde la ciudadanía”, argumentaría Glave (2019) tras su salida. Es aquí donde nos cuestionamos si dicha medida fue pertinente al ver como ambas políticas años después terminarían apoyando a Perú Libre, partido de Cerrón.   

lo que urge es generar una alianza en la que se contemple la aceptación de la cuota de poder a la “izquierda radical” y la inclusión de cuadros de la “izquierda caviar”, una fórmula que —con diferencias y todo— podría garantizar el avance de cambios, pues nos es favorable que la izquierda en su conjunto opere desde el descontento antes que del desconcierto

En la actualidad la discusión respecto a una verdadera izquierda continúa vigente, es así que encontramos a un Perú Libre marcando distancia sobre otras izquierdas llamándolas oportunistas y responsabilizándolas del desliz de Pedro Castillo. En otras palabras, esta postura se marca de mejor manera en su tan mencionado “anticaviarismo”. Un anticaviarismo que en la práctica ha generado tranzas con la derecha más recalcitrante, permitiendo, por ejemplo, debilitar a la Sunedu, ente regulador en la educación, argumentando que se encuentra copada por “caviares”.  Con este ejemplo podemos identificar un mal que históricamente ha afectado a la izquierda: la de no diferenciar la contradicción principal. Para entender mejor este lamentable diagnostico nos remitimos al amauta José Carlos Mariátegui (1976), que en su ensayo Mussolini y el Fascismo nos demuestra que el infantilismo de izquierda ha permitido la llegada de las dictaduras más sanguinarias dando paso al retroceso en las victorias conseguidas, casualmente, por la izquierda.

Ahora bien, sin caer en mezquindades, cabe mencionar que las diferencias dentro de las izquierdas son naturales, hasta saludables, lo hemos visto en base al dogmatismo y el pragmatismo, llevando el debate sobre qué izquierda conoce más sobre sus teóricos o quien los interpreta mejor. También lo hemos visto sobre la lectura de la realidad nacional,  el más cercano ejemplo lo tenemos con la polémica entre el historiador Alberto Flores Galindo y el antropólogo Carlos Ivan Degregori, ambos con posturas distintas sobre lo que se entiende por Utopía Andina, el primero aduciendo que el verdadero Perú se encuentra entre el mundo andino y el campesino, con una inevitable mirada al pasado, mientras que el segundo enfatizando en la reconciliación poscolonial y occidentalista como realización del sujeto transformador (Gonzales O., 2012). Posturas claramente marcadas por un nivel intelectual respetable, algo que en la actualidad resulta difícil contemplar en los foros de izquierda.

En síntesis, siguiendo la línea de que el debate y la polémica en torno al quehacer de la izquierda es fundamental para la construcción de una propuesta solida de cambio, hoy nos limitamos a escuchar críticas con una notable ausencia de nivel académico. Críticas que devienen en buscar discrepancias antes que semejanzas, cuando lo que urge es generar una alianza en la que se contemple la aceptación de la cuota de poder a la “izquierda radical” y la inclusión de cuadros de la “izquierda caviar”, una fórmula que —con diferencias y todo— podría garantizar el avance de cambios, pues nos es favorable que la izquierda en su conjunto opere desde el descontento antes que del desconcierto.

Referencias bibliográficas

Andina (2019). “Marisa Glave e Indira Huilca renuncian a Nuevo Perú”. Recuperado de:  https://andina.pe/agencia/noticia-marisa-glave-e-indira-huilca-renuncian-a-nuevo-peru-770882.aspx

Cerrón, V. (2016) . «Apoyo de Verónika Mendoza a Kuczynski es interesado y se veía venir» (publicación de Facebook). Recuperado de:  https://www.facebook.com/vladimir.cerronrojas/photos/1032870586788714?_rdr

Gonzales, O., Flores, A. y Degregori, C. (2012). La polémica desplazada. Crónicas Urbanas. Volumen 17. Lima. Centro de Educación y  Comunicación “Guamán Poma de Ayala”.

Mariategui, J.C. (1976). Ensayos Escogidos. Lima, Perú. Ediciones del Nuevo Mundo.

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