Sofía: mujer y filosofía

Alonso Castillo Flores

acastilloflores87@gmail.com

Los textos clásicos de historia de la filosofía en Schopenhauer, Russel, García Morente, Marías, Bochenski, etc. son un desfile de tesis de varones. La mujer en ellos no tiene voz ni historia. La filosofía y la mujer parecen reñidos para algunos. Es más, las ideas más influyentes de la filosofía están escritas en género masculino: “El hombre es la medida de todas las cosas” (Protágoras), “El hombre es un animal político” (Aristóteles), “El hombre es el lobo del hombre” (Hobbes), “El hombre es bueno por naturaleza” (Rousseau), “El hombre no tiene naturaleza, tiene historia” (Ortega y Gasset). Sostuvieron la inferioridad intelectual de la mujer Aristóteles, Demócrito, Rousseau, Comte y otros.

En El mundo de Sofía, la protagonista quinceañera descubre que para Aristóteles —a diferencia de Sócrates y Platón— la mujer es un animal incompleto, y no tenía las mismas capacidades que el varón para la razón (Gaarder, 1995, pp. 141-142). Se trata de la historia de la filosofía novelada, un verdadero best-seller, donde, sin embargo, Sofía encuentra ideas de puros varones. 

Cristianismo, nietzscheísmo, marxismo

El culto al varón se corona con el superhombre de Nietzsche, quien no escondía su misoginia: “llegará el día en que para tratar con una mujer habrá primero que pegarle en la boca”. “El hombre ama dos cosas: el peligro y el juego. Por eso ama a la mujer, el más peligro de los juegos” (Vincent, 2015). Encontramos en Nietzsche ideas como esta: “El hombre en su orgullo creó a dios a su imagen y semejanza”. Esta tesis es vital: efectivamente el dios del Antiguo Testamento es en el imaginario popular, varón, señor, rey, reflejo del varón señor y rey, y la mujer es parte del mundo que Dios ha delegado al hombre para señorear. El décimo mandamiento: “No codiciarás la casa de tu prójimo, ni a su mujer, ni a su siervo ni a su esclava, ni su buey ni su asno, ni nada que le pertenezca a tu prójimo”.

En el siglo XIX, en pleno apogeo del desarrollo capitalista, el marxismo —con más acogida que la filosofía nietzscheana— irrumpe, como alternativa a la ideología religiosa. “La religión es solamente el sol ilusorio que gira en torno al hombre mientras éste no gira en torno a sí mismo”, Marx persigue la emancipación de la mujer, pero para que esta pueda emanciparse, el propio hombre debe emanciparse de la religión y de otros hombres, los burgueses, debe liberarse de la “explotación del hombre por el hombre”. 

El marxismo clásico no está exento del lenguaje masculino, su propio discurso filosófico es varonil: “el trabajo ha creado al propio hombre” (Engels), “¿Qué es el hombre? Esta es la pregunta primera y principal de la filosofía” (Gramsci), “Es el hombre el que hace las cosas” (Mao), “el principio filosófico de que el hombre es dueño de todo y lo decide todo” (Kim Il-sung). “Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer el hombre nuevo” (Che Guevara). “Y el sujeto de la historia es, ante todo, el hombre” (Mariátegui). “Y el hombre sí te sufre, el Dios es él” (Vallejo). Por supuesto, con “hombre” todos estos pensadores se han referido a la especie humana. Sin embargo, esto solo demuestra la masculinización de lo humano. Y el lenguaje no es inocente, y Vallejo lo confiesa: “Tú no tienes Marías que se van”.

Religión, filosofía y ciencia clásicas han dejado huella: Basta ver las imágenes de “la creación”, “la scalae naturae” y “la evolución del hombre”, en la cúspide se encuentra un varón. La Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, de 1789, obviaron a la mujer y los esclavos, sin embargo, representaron un enorme avance para la humanidad. En 1791, la escritora y filósofa francesa Olympe de Gouges proclama la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana. (Martino y Bruzzeze, 2000, p. 213-216)

Mariátegui ya había notado ese hecho, y pensó que el solo el socialismo traería la liberación de la mujer. Por supuesto, las sociedades socialistas del siglo XX nos trajeron el culto del líder supremo, siempre varón: Stalin, Mao, Kim Il-sung, Ho Chi Minh, Ceaucescu, Tito, Hoxha, Fidel, etc. Esta situación, sin embargo, obedece a condiciones históricas, e impide una incomprensión profunda de la estructura del Estado en estos experimentos.

Pero si nuestros defensores de la filosofía eurocéntrica y masculina creen a su vez que la filosofía es “la madre de todas las ciencias”, los ponemos en aprietos ante la primera persona autora de la historia, la primera de la que tenemos registro. Enheduanna, de más de dos milenios antes de Cristo. Considerada primera poetiza, primera astrónoma y matemática, para algunos, primera filósofa.

Usualmente se cree que Isabel Perón fue la primera presidenta de la historia en el mundo. Gran error, Anchimaa-Toka fue presidenta de la Tanú-Tuvá, desde 1940. Sühbaataryn Yanjmaa fue presidenta interina de Mongolia, de 1953 a 1954. Soong Ching-ling fue copresidenta de China, de 1968 a 1971. Estas tres mujeres fueron comunistas, fueron asiáticas y presidieron estas tres repúblicas populares del más clásico estilo marxista leninista oriental. Después de los Estados escandinavos, la URSS fue el primer país en aprobar el sufragio femenino general. 

Podría pensarse que “hombre nuevo” soviético o guevarista es la versión marxista del superhombre de Nietzsche. Pero mientras los bustos nazis glorificaban la postura del varón autoritario, el enorme monumento Obrero y koljosiana, construido por Vera Mújina, simboliza la unidad de trabajadores y campesinos a la vez que la de varones y mujeres. Ciertamente, Alexandra Kollontai irrumpe con la idea revolucionaria de “mujer nueva”, que María Luisa Femenias (2020, p. 151) contrapone a la tesis marxista del “hombre nuevo”. Quizás valga la pena recordar aquí que ya Engels (2006, p. 63) denunciaba el patriarcado.  

De la filosofía antigua en adelante

La historia de la filosofía debe ser seriamente revisada, requiere una contrahistoria. Las narraciones no son inconscientes. Tenemos la imagen clásica del “primer filósofo”, Tales de Mileto y su mujer. “Oh, Tales, tú presumes ver lo que está en el cielo, cuando no ves lo que tienes a tus pies” (Giusti y Mejía, 2006, p. 9). Tales es el filósofo, su mujer es la mujer, persona común con los pies en la tierra, el hogar, los hijos, el dinero. Filo-Sofía es amor a la sabiduría, a Sofía como objeto. Pensando mal, es amor de varón.

Pero si nuestros defensores de la filosofía eurocéntrica y masculina creen a su vez que la filosofía es “la madre de todas las ciencias”, los ponemos en aprietos ante la primera persona autora de la historia, la primera de la que tenemos registro. Enheduanna, de más de dos milenios antes de Cristo. Considerada primera poetiza, primera astrónoma y matemática, para algunos, primera filósofa. Eduardo Galeano (2012, p. 399) le dedicó estas líneas. “escribiendo cantó a la diosa Inanna, la luna, su protectora, y celebró la dicha de escribir, que es una fiesta, / como parir, / dar nacimiento, / concebir el mundo.

También conocemos de Gargi Vachaknavi, de la India anterior a Tales y los milesios. Gran conocedora de los Vedas y los Upanishas, desafió al gran Yajnavalkya, y discutió con él sobre el alma, el mundo, la “urdimbre”, que es el espacio, y sobre el Brahman (principio universal supremo). El propio Pitágoras de Samos fue alumno de la sacerdotisa Temistoclea, y de ella aprendió sus doctrinas morales. Fueron pitagóricas Teáno, Fintis, Melisa —de quienes se conservan fragmentos sobre la mujer o sobre las matemáticas— y muchas más. 

El verdadero padre del feminismo moderno fue un sacerdote cartesiano, François Poullain de La Barre. Pero ya en la Edad Media tenemos la figura de Christine de Pizan como precursora del movimiento. Consideramos filosofía las utopías de San Agustín, La ciudad de Dios y La ciudad del Sol de Campanella, pero olvidamos La ciudad de las Damas de Pizan (2012, pp.62-63), donde pone en cuestión la filosofía de Platón, Aristóteles y Agustín.

De todo esto no se extrae que las ideas de las mujeres sean siempre emancipadoras. Gran parte del “nazismo” que se le achaca a Nietzsche viene por injerencia de su hermana Elizabeth, quien asumió el antisemitismo de su esposo Bernhard Förster y fue militante del partido de Hitler, tres décadas después de la muerte del filósofo del martillo. (Martino y Bruzzeze, 2000, p. 345)

Felizmente, desde Gilles Ménages en el siglo XVII, existen encomiables historias de la filosofía donde se exponen las ideas de Hipatía de Alejandría, Hiparquia, Isabel de Bohemia, Sor Juana Inés de la Cruz, Mary Wollstonecraft, Lou Andreas-Salomé, Hanna Arendt, Edith Stein, Simone de Beauvoir, Alexandra Kollontai, y las incontables pensadoras de ayer y hoy. Pueden pensarse miles de tonterías sobre la mujer, pero sus capacidades para el pensamiento no tienen nada que envidiar a los varones, la primera persona en obtener el premio nobel de física y el de química fue mujer: Marie Curie. Sofía no es objeto, sino sujeto de conocimiento.

Referencias bibliográficas

De Martino, G. y Bruzzeze, M. (2000). Las filósofas. Cátedra

De Piza, C. (2012). A cidade das damas. Mulheres

Engels, F. (2006). El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Fundación Federico Engels

Femenias, M. L. (2020). Ellas pensaron antes. LEA

Gaarder, J. (1995). El mundo de Sofía. Siruela

Galeano, E. (2012). Los hijos de los días. Siglo XXI

Giusti, M. y Mejía, E. (Eds.) (2007) ¿Por qué leer filosofía hoy? PUCP

Vincent, M. (2015). “Así amaba Nietzsche a las mujeres”, https://elpais.com/cultura/2015/09/20/actualidad/1442777149_613998.html

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