Mazamorra

Lucas Manuel Pilco Prado[1]

Corría el año 1856 cuando arribó al Perú Don Ferguson, un escocés vetusto de nariz robusta y de cejas macilentas. Le fallaba un ojo, sus brazos eran pequeños a comparación del tronco y el pensante parecía relleno de chucherías. Podemos decir que era una botarga humana, sin duda su apariencia desproporcional intimidaba; y ni qué decir de su apetito, simplemente ciclópeo. Sufría de disartria y decenas de otros males que ya no recuerdo. Pero vaya chiste de hombre, era el hazmerreír de ingleses, irlandeses y otros escoceses. Tal vez para ser objeto de burlas ser católico no es motivo de exclusión. 

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