Sin indignación no hay combate a la corrupción

Jaime Araujo-Frias

No hay mayor dificultad que pensar un problema en el momento en que está ocurriendo, mucho más si quien piensa tiene la vida puesta en esa realidad problemática. Sin embargo, que sea difícil no significa un obstáculo, sino más bien un estímulo para intentarlo. Al fin y al cabo, en la filosofía que intentamos practicar —filosofía de la liberación—  no tenemos la verdad, sino la pretensión de verdad. La cual, como enseña el maestro Enrique Dussel, se pone a prueba al exponerse y discutirse. Esto es así porque si aceptamos que el pensamiento solamente consiste en estar seguros de la verdad, olvidamos que la filosofía y la ciencia han avanzado por las grietas de la de la incertidumbre y la intuición.

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